domingo, 20 de abril de 2014

De la muerte de García Márquez y la tolerancia política

Es posible que con la muerte de Gabriel García Márquez suceda lo mismo que con la muerte de Michael Jackson: dentro de cinco años alguien le puede preguntar a un colombiano “Donde estaba usted cuando se enteró de la muerte de García Márquez?” y de seguro más de uno le sabrá responder. O bueno, casi cinco años después yo sí me acuerdo dónde estaba cuando me enteré de la muerte de Jackson: en mi cama, recién operada.

Vayamos más allá de la anécdota, y desde ya dejo en claro que no voy a hablar de la vida y obra del Nobel. Desde el momento en que salió la noticia, llegaron los memoriales y me incluyo en esa torta: las citas en Twitter, las entradas de blog dedicadas al escritor, las personas que alabaron su obra en Facebook, quienes publicaron sus artículos más antiguos y recientes, las que lo mandaron al infierno y quienes le desearon descanso eterno. Quiero dedicar esta entrada a aquellos personajes oportunistas que se han beneficiado de la muerte del escritor, pero se la quiero dedicar aún más a las personas que se han dedicado a criticar su vida. Si tan criticables son las acciones  y la posición política de García Márquez, ¿por qué nadie dijo nada antes, mientras estaba con vida?

Estoy de acuerdo en que una persona de derecha no apoye una postura de izquierda como la del escritor y que lo manifieste en público, pero que cualquier persona le desee el infierno no es… ni siquiera ignorancia, es en realidad una evidencia de la bajísima tolerancia a la opinión diferente, punto de partida a cualquier tipo de violencia.   Cito el numeral 4 de las disculpas ofrecidas por la señora Cabal: “Sin embargo, compruebo una vez más que la libertad de expresión en el medio colombiano resulta una actividad de alto riesgo, cuando es ejercida por quienes rechazamos la promoción de regímenes que atentan contra la dignidad humana, como lo ha sido el castrismo desde hace 50 años”. Me da la impresión de que Cabal ignora las altísimas cifras de violaciones al ejercicio periodístico en este país (encabezadas por el asesinato a Jaime Garzón), y que ese “alto riesgo” también aplica para quienes defienden posiciones de izquierda “en el medio colombiano”.  Sólo me queda darle un consejo a Cabal para el ejercicio político de sus próximos cuatro años: tenga cuidado con lo que dice, usted es representante de toda una ciudad en el lugar en que se toman las decisiones de este país.

La segunda vertiente es para quienes consideran que García Márquez es un desagradecido con Colombia, que por su fama y dinero tenía la obligación moral (para ponerlo en las mismas palabras de Salud Hernández) de reconstruir Aracataca y ejercer de alcalde no nombrado. Mi humilde opinión sobre el tema es que, así García Márquez hubiera vivido en un palacio construido en la misma Aracataca,  su labor como escritor no era esa. De hecho, considero que es una posición algo provinciana: entonces Shakira, Falcao, Mariana Pajón, Sofía Vergara y cualquier persona que haga dinero y fama en el exterior está en la “obligación moral” de ayudar a su comunidad. A mí me basta con que sean representantes del buen nombre de Colombia. Sinceramente, le hace más daño a Aracataca (y al país) que se roben los impuestos para las obras públicas. Y hasta donde sé, no son los escritores quienes administran el rubro fiscal del país.

A estas alturas de la reflexión, me parece hasta hipócrita que quieran repatriar el cuerpo (o bueno, las cenizas) sin vida de García Márquez y darle sepultura acá sabiendo que nadie insistió en que su cuerpo con vida regresara al país. Pero sin duda, la muerte del escritor  deja en evidencia esa gravísima grieta existente en la cultura colombiana, sobre todo en la cultura política: ¿qué tan dispuestos estamos a tolerar a la persona que tiene una posición política diferente? Aquí es donde regreso a las disculpas de Cabal, citándola: “Soy una defensora incansable de los principios democráticos, de los derechos de los hombres y las mujeres y de la libertad de expresión”.  Y de nuevo le respondo, diciéndole que uno de los principios de la democracia es la aceptación e inclusión de todas las posiciones políticas.

Adrianella

Pd. Quien quiera consultar las cifras a las violaciones de libertad de prensa en Colombia, están disponibles en el siguiente enlace: http://flip.org.co/cifras-indicadores

Referencias:

“María Fernanda Cabal se disculpa por declaraciones contra Gabo”. Disponible  en: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/maria-fernanda-cabal-se-disculpa-declaraciones-contra-g-articulo-487626


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