Es posible que con la muerte de Gabriel García Márquez suceda
lo mismo que con la muerte de Michael Jackson: dentro de cinco años alguien le
puede preguntar a un colombiano “Donde estaba usted cuando se enteró de la muerte
de García Márquez?” y de seguro más de uno le sabrá responder. O bueno, casi
cinco años después yo sí me acuerdo dónde estaba cuando me enteré de la muerte
de Jackson: en mi cama, recién operada.
Vayamos más allá de la anécdota, y desde ya dejo en claro
que no voy a hablar de la vida y obra del Nobel. Desde el momento en que salió
la noticia, llegaron los memoriales y me incluyo en esa torta: las citas en
Twitter, las entradas de blog dedicadas al escritor, las personas que alabaron
su obra en Facebook, quienes publicaron sus artículos más antiguos y recientes,
las que lo mandaron al infierno y quienes le desearon descanso eterno. Quiero
dedicar esta entrada a aquellos personajes oportunistas que se han beneficiado de
la muerte del escritor, pero se la quiero dedicar aún más a las personas que se
han dedicado a criticar su vida. Si tan criticables son las acciones y la posición política de García Márquez, ¿por
qué nadie dijo nada antes, mientras estaba con vida?
Estoy de acuerdo en que una persona de derecha no apoye una
postura de izquierda como la del escritor y que lo manifieste en público, pero
que cualquier persona le desee el infierno no es… ni siquiera ignorancia, es en
realidad una evidencia de la bajísima tolerancia a la opinión diferente, punto
de partida a cualquier tipo de violencia. Cito el
numeral 4 de las disculpas ofrecidas por la señora Cabal: “Sin embargo, compruebo una vez más que la libertad de expresión en el
medio colombiano resulta una actividad de alto riesgo, cuando es ejercida por
quienes rechazamos la promoción de regímenes que atentan contra la dignidad
humana, como lo ha sido el castrismo desde hace 50 años”. Me da la
impresión de que Cabal ignora las altísimas cifras de violaciones al ejercicio
periodístico en este país (encabezadas por el asesinato a Jaime Garzón), y que
ese “alto riesgo” también aplica para quienes defienden posiciones de izquierda
“en el medio colombiano”. Sólo me queda
darle un consejo a Cabal para el ejercicio político de sus próximos cuatro años:
tenga cuidado con lo que dice, usted es representante de toda una ciudad en el
lugar en que se toman las decisiones de este país.
La segunda vertiente es para quienes consideran que García
Márquez es un desagradecido con Colombia, que por su fama y dinero tenía la
obligación moral (para ponerlo en las mismas palabras de Salud Hernández) de reconstruir
Aracataca y ejercer de alcalde no nombrado. Mi humilde opinión sobre el tema es
que, así García Márquez hubiera vivido en un palacio construido en la misma
Aracataca, su labor como escritor no era
esa. De hecho, considero que es una posición algo provinciana: entonces Shakira,
Falcao, Mariana Pajón, Sofía Vergara y cualquier persona que haga dinero y fama
en el exterior está en la “obligación moral” de ayudar a su comunidad. A mí me
basta con que sean representantes del buen nombre de Colombia. Sinceramente, le
hace más daño a Aracataca (y al país) que se roben los impuestos para las obras
públicas. Y hasta donde sé, no son los escritores quienes administran el rubro
fiscal del país.
A estas alturas de la reflexión, me parece hasta hipócrita
que quieran repatriar el cuerpo (o bueno, las cenizas) sin vida de García Márquez
y darle sepultura acá sabiendo que nadie insistió en que su cuerpo con vida
regresara al país. Pero sin duda, la muerte del escritor deja en evidencia esa gravísima grieta
existente en la cultura colombiana, sobre todo en la cultura política: ¿qué tan
dispuestos estamos a tolerar a la persona que tiene una posición política
diferente? Aquí es donde regreso a las disculpas de Cabal, citándola: “Soy una defensora incansable de los
principios democráticos, de los derechos de los hombres y las mujeres y de la
libertad de expresión”. Y de
nuevo le respondo, diciéndole que uno de los principios de la democracia es la
aceptación e inclusión de todas las posiciones políticas.
Adrianella
Pd. Quien quiera consultar las cifras a las violaciones de
libertad de prensa en Colombia, están disponibles en el siguiente enlace: http://flip.org.co/cifras-indicadores
Referencias:
“María Fernanda Cabal se disculpa por declaraciones contra
Gabo”. Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/maria-fernanda-cabal-se-disculpa-declaraciones-contra-g-articulo-487626
HERNANDEZ-MORA, Salud “El otro Gabo”. Disponible en: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/saludhernandezmora/el-otro-gabo-salud-hernandez-mora-columnista-el-tiempo_13854479-4
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